Ira y Humillación en la nueva Venezuela

2010 Febrero 8
por Pedro

Si el último post fue el más bizarro que he escrito (usando el significado popularmente aceptado de “bizarro” como “extraño, raro”, y no el que en realidad tiene en castellano: “valiente”), entonces este tiene que ser el que más ira y veneno tiene. Espero que mis teclas sobrevivan.

Tuve que visitar un Registro Mercantil en Caracas para registrar unos documentos de mi empresa. Pagar a un gestor para lo que lo hiciera por mí hubiera costado entre 4.000 y 5.000 bolívares. Alrededor de $1.000. Así que cometí el error de decir “No me jodan, lo voy hacer yo”. Sentía que pagar tanto por eso sería como pagar por sexo: no voy a pagar por algo que puedo hacer solo. Seguramente no será tan divertido, pero es gratis.

Grave error.

Hay que ir tres veces para registrar el documento y para cada trámite sólo atienden a 30 personas al día. Si quieres ser uno de esos afortunados hay que llegar al registro en la madrugada, quedarse ahí en cola hasta las 8am y rezar que seas uno de los treinta (es difícil saberlo de antemano porque es la misma cola para todos los trámites). Para los dos primeros trámites hay que llegar a más tardar a las 5am. Para el último llegué a las 4am y no pude tomar un número.

Cuatro de la mañana. A esa hora sólo estoy despierto si estoy bebiendo, o tirando. No dejaba de preguntarme ¿Por qué tiene que ser así? mientras estaba parado en una acera a las 4am, peleando por una parte con el sueño y por otra las nauseas causada por el olor del borrachín/indigente que decidió darnos una serenata de Salserín de una hora. ¿Daba risa? Bastante, pero por favor, no necesitaba un cantante que podía oler a 20 metros.

Al llegar a las 4am, en la cola única había 22 personas delante de mí para el mismo trámite que yo iba hacer, así que en teoría todo iba bien. A la mujer se le acabaron los números cuando le faltaban como 10 personas para llegar a mí. Es decir, aparecieron al menos 17 fantasmas y tomaron números. Estuve cuatro horas haciendo cola desde las 4am para esto: UN COÑO DE MADRE. ¿Qué pasó? Hay gente que se mete en la cola, otros que venden puestos, otros amigos de la perra que anota los números, etc.

Hey, Pedro, no hay necesidad de insultar a la pobre mujer.

Les voy a decir porque este sub-humano es una perra. Un señor mayor –que llegó a las 3.30am y no se podía ver más desmoralizado al no poder agarrar un número–  le dijo de muy buena manera que cómo es posible que no le alcanzara darle uno de los 30 números si cuando llegó en la madrugada sólo habían 15 personas en la cola. Sin provocación alguna la mujer decidió meter el dedo en la llaga y humillar a este señor, gritándole: “¡Ese no es mi problema! Usted es el que tiene que estar pendiente. Vaya y haga una denuncia, esa vaina no es conmigo. ¡Deja de fastidiarme y mete tu denuncia!”. Un león tiene más empatía por los demás. No estoy hablando de Mufasa, sino de los leones que matan a los cachorros de una leona para poder cogérsela.

Es por gente como esta que no creo en el karma. Si el karma existiera, esa mujer pasaría el resto de su vida en una cárcel, siendo golpeada todos los días y con la cabeza metida en una poceta. No, en la cárcel no, en el zoológico. Violada todos los días por un oso panda con la cabeza metida en la poceta. Al menos así yo pudiera decir “No me cae bien, pero al menos me hace reír”.

Yo también discutí con esa puta de puerto. Me arrepiento de no tomarle una foto. La hubiera guardado por años, y cuando tuviera hijos se las enseñaría. “Pedrito, ¿no te vas a portar bien? Si no te portas bien, esta mujer te va a llevar en la noche”. Sería especialmente útil si tengo una hija. “Petrica, ¿sabes lo que le pasa a las que andan por ahí mamando huevo? Terminan como esta mujer”. Cada vez que mi hija salga de noche de fiesta pondría una foto de dos metros en la puerta de la casa, y que así no olvide lo que le pasa a las zorras.

¿Les dije que uno de los trámites para los que hay que llegar a las 5am dura menos de 10 minutos? Una mujer tarda un minuto en buscar el número de expediente de la empresa y sellarlo en el documento. Luego un hombre tarda cinco minutos en calcular cuánto debes pagar, e imprime las planillas de pago. Seis minutos en total. Pero ellos sólo pueden atender a 30 personas para este trámite al día. Para esto hay que hacer cola desde las 5am.

Quisiera sentar a los directores de tantas instituciones públicas y tener una conversación con ellos. Algo como esto: Voy a introducir un concepto que es bastante nuevo. Sé que va a ser controversial, y aunque no lo creas se usa en otras partes. Si un empleado es flojo o incompetente, despídelo. ¿Qué es despedir? Le dices que no venga a trabajar al día siguiente. Ni el que viene tampoco. Más nunca. Luego contratas a otra persona. Espera, no te alteres. Respira profundo. Nadie morirá. Sólo vamos a dejar de pagarles. Confía en mí. He tenido malos empleados, y eso hago. Primero les advierto para así darles una oportunidad, y si no cambian, los despido.

Esto es lo que pasa cuando a la gente no le importa. Sencillamente no les importa. Como dijo la perra: No es su problema. ¿Atendemos tan poca gente que tienen que hacer cola desde las 2am? No importa. ¿Otros hacen cola por 5 horas y luego no los atendemos? Hey, ese no mi problema. Nadie les está pidiendo algo imposible, como conseguir una gota de talento dentro de Kate Hudson o Cameron Díaz. Sólo quiero que hagan bien su trabajo.

Este es el tipo de cosas que hacen que me cague de la risa cada vez que Chávez culpa de todo lo malo a los gobiernos anteriores. Once años de presidente y sigue culpando a los otros. Voy a introducir una nueva regla: Después de 10 años no puedes culpar al anterior de nada. Algo me dice que la gran mayoría de los problemas se pueden arreglar en 3.650 días y –llámenme loco– creo que este es uno. Traten de usar esa excusa en su trabajo después de meses o años trabajando ahí. Hey, jefe, eso estaba así cuando llegué.

¿Ha mejorado la situación de los Registros los últimos años? No. Pero por si acaso a alguien se le ocurre usar esa excusa, voy a complacerlos por un segundo. Vamos asumir –erróneamente- que hace 12 años era peor. Que tenías que llegar a las 1am. Repito: son peores que nunca, pero vamos a soñar que no es así. Pues les digo esto: ¿Es mejor que antes? Seguro. Pero yo podría cagar en una caja de cartón, ponerle un cartel que diga “Registro Mercantil”, y sería mejor que lo que tenemos hoy. Así que cualquier mejoría imaginaria que puedan argumentar no cuenta. Con la cantidad de locos armados que tenemos ahora en nuestra sociedad es un milagro digno de reportar al Vaticano que ninguna de las tantas personas frustradas e insultadas por la calidad del servicio al público haya entrado con una ametralladora a un ente público y asesinado a 20 empleados mientras ríe como un maníaco.

Sé que esa oración quedó muy larga, pero créanme, tiene sentido. Léanla otra vez, yo los espero aquí.

Dios, rara vez te pido algo. Sé que es porque no creo mucho en ti, pero olvidémonos de eso por ahora. No me tienes que conceder mi verdadero deseo –ser el encargado de decidir quién vive y quién muere- pero te pido que mates a esa perra del Registro. Te lo ruego. Haznos ese favor.  Mátala.

Pero primero tómale una foto, y me la envías. Por favor.

Ella: Mi raqueta

2010 Enero 26
por Pedro

Miren mi raqueta. ¡Maldita sea, les dije que la miraran! La amo tanto. Se llama Head MicroGel Radical MP. Quiero tenerla en mi cama en una fría noche de invierno, abrazarla con ternura, acariciar su pelo, y mirarla fijamente mientras duerme. Quiero que llegue tarde en la noche a la casa, mientras estoy viendo al Manchester United en televisión para poder apagarla y escucharla contarme cuánto odia su trabajo y cómo desea que la perra del escritorio de al lado muera en un horripilante accidente de moto. Tanto así la amo. Las noches que saliéramos con amigos, la vería probarse todo su ropa tres veces sin mencionarle que ya estamos retrasados por dos horas, y sólo rompería mi silencio ocasionalmente para decirle “Te amo, bu bu”.

Cuando imagino su creación, veo a un Dios iracundo que la creo con el único fin de hacer sentir mal a las demás raquetas. Es como si hubiera sido creada por un artista –al que llamaré “el”, no porque el éxito en las artes sea sólo el dominio de los hombres, sino porque usar “el/la” sugiere que todos los artistas son transexuales, lo que sólo es cierto en la mitad de los casos– al cual imagino dando un paso atrás y admirando boquiabierto su creación.

Sólo estoy bromeando. Si en realidad amara tanto a mi raqueta, sería demasiado tímido para hablarle, porque como las comedias románticas nos han enseñado, ningún hombre es capaz de hablarle coherentemente a una mujer hermosa, como tampoco puede cocinar sin incendiar la cocina o usar la lavadora sin que una marea de espuma inunde toda la casa.

Escribiría su nombre en mi bloc de notas bajo unicornios galopando sobre un arcoíris. Tendríamos conversaciones imaginarias. Soñaría con escenarios en los que ella vendría a mí llorando porque su novio la dejó, uno más en la lista de hombres que sugiere que ella odia su vagina y quiere castigarla con lo peor que el género masculino puede ofrecer.

En mis sueños vamos a un parque de diversiones, montamos el carrusel hasta marearnos y reímos mientras comemos algodón de azúcar. Después me dice que sólo me ve como un amigo. Un gran amigo, casi un hermano. Me iría a casa a llorar y apagar cigarrillos en mis brazos, mientras la maldigo porque cuando una mujer le dice a un hombre que es como un familiar para ella, lo único que escuchamos es que somos alguien al que nunca quieren ver desnudos y por el que nunca se sentirán atraídas. ¡¿Por qué Dios mio!? ¡¿Por qué mi raqueta no me ama como yo la amo a ella!?

Luego iría a McDonald’s si el Combo en rebaja del día no es el McPollo, o me masturbaria mientras lloro.

¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema?

El McPollo sabe ho-rri-ble.

Matarile al huevón

2010 Enero 7
por Pedro

Quise escribir un post titulado “Diez Personas Que Deben Morir en el 2010”. La idea me parecía excelente. Luego de dos párrafos que no me gustaron, no tenía más que decir. Al menos sirvió de algo. Me puso a pensar en cuánto nos cuesta decir “Ojalá se muera Fulano De Tal” o “Qué bueno que se murió”.

Cada vez que muere una persona considerada buena, siempre escucho una versión de “¿Por qué se muere gente buena como Fulanito y no uno de los tantos coño de madre que hay?”. Seguramente lo has dicho. Al hacerlo, todos tienen alguien específico en mente, pero no lo mencionan. En mi opinión, el tránsito entre decir eso y tan sólo añadir “…de los tantos coño madres que hay, como Fulanito De Tal” es insignificante. Y cuando especifican a alguna persona por lo general es alguien famoso y distante; casi siempre un político. Dicen “Hugo Chávez” o “Kim Jong-Il, pero nunca “Pedro Pérez, mi profesor”.

El problema es que si El Tipo Que Supuestamente Está En Las Nubes te dijera “¿Prefieres que muera esta persona, que es buena, o que muera una mala?” todos responderíamos que preferimos que muera una persona mala. Eso es fácil. Es difícil si luego nos pregunta “Ok, dime un nombre”. De repente, la respuesta ya no es tan fácil.

Quizás hay que encontrar un punto intermedio. Por ejemplo, no voy a decir que deberíamos matar a Madonna. Pero quiero aclarar que no estoy diciendo que no deberíamos matarla. Podríamos congelarla para poder llevar a cabo las investigaciones necesarias para descubrir la cura contra lo que sea que hace a las personas ser unas perras ególatras. Eso equivale a matarla, pero probablemente es legal porque suena científico.

Vale la pena mencionar también que en realidad nunca muere una mala persona. Esto es porque nadie habla mal de los muertos. ¿Por qué será que cuando alguien muere, instantáneamente se convierte en la mejor persona en la historia del universo? Siempre encuentran algo bueno que decir. Estoy seguro que cuando Hitler murió alguien dijo “Adolf era una persona tan organizada y detallista”.

Un razón para callar es esa regla no escrita: “No hablar mal de los muertos”. No la entiendo. A los muertos no les importa; están muertos. También sería difícil decidir quién merece tal tipo de comentario. ¿Qué tan malo tiene que ser alguien para justificar querer que muera?

Obviamente, parte del problema es que la gente tiene dificultad separando la deseada muerte de algún desgraciado con el dolor por el que está pasando su familia. A ellos si le molestaría los tipos de comentarios que menciono. Aún después de tomar todo esto en consideración, no puedo negar que sería refrescante escuchar alguna vez “¿Sabes qué? Ese carajo era un coño de su madre y me alegra que esté muerto”.

Sé que todo esto suena cruel e insensible. Mientras escribo este post, estoy tratando de averiguar si en las habitaciones del infierno hay mini-bar (¡parece que si hay!). Y si creen que es demasiado cruel, no sigan leyendo. ¿Pero no creen que sería divertido que aunque sea por una vez en nuestras vidas pudiéramos llegar a un funeral, levantar la mano, y haciendo nuestra mejor imitación de Borat gritar “High Five!”?

Demasiado trabajo, demasiadas mujeres feas

2009 Diciembre 22
por Pedro

Wilt Chamberlain, un ex-jugador de basketball que murió hace una década, dijo a sus 55 años en su autobiografía que a lo largo de su vida se había acostado con unas 20.000 mujeres.

La revelación fue recibida con bastante escepticismo. Sin embargo, antes de eso su promiscuidad, y facilidad para atraer mujeres, ya era una leyenda urbana. Nunca se casó, no tuvo hijos (al menos que Wilt supiera). Pero, ¿20.000? Eso sería una mujer distinta cada día, desde sus 15 años hasta su muerte. Seguramente no fueron 20.000, pero su estilo de vida era tal que nadie que lo conoció duda que el número es mayor a 5.000, incluso los más escépticos. Es decir, muy probablemente, el pene de Wilt vio más vaginas distintas que el ginecólogo más exitoso.

Pienso en esos números y me dan tristeza. Incluso un número mucho menor pero igualmente respetable, como 200, me da tristeza. No quiere decir que no quiera acostarme con 200 mujeres. No es la cantidad de sexo la que entristece. El problema es que para poder llegar a números tan altos estoy seguro que hay dos factores importantes:

Mujeres Feas

Vamos a olvidarnos de Wilt por unos párrafos. Pensemos en un hombre que no es famoso y logra acostarse con 200 mujeres. Si me dice que se ha acostado con 200 mujeres lo primero que voy a pensar es “Wow, te debes haber acostado con bastantes mujeres feas”.

Es una cuestión de números (y los que voy a usar aquí son sólo como referencia). Digamos que por cinco mujeres que este hombre atrae, por más atractivo y exitoso con las mujeres que sea, una es fea. Estamos hablando que se ha acostado con 40 mujeres feas. Cuarenta. Mi más sentido pésame.

No me malinterpreten, no hay nada de malo en estar con mujeres feas. Como dicen algunos: “El que coge feo, coge doble”. Aun así, todo tiene un límite. Cuarenta mujeres feas está más allá de ese límite. Mucho más allá.

Inversión de Tiempo y Esfuerzo

Mientras el punto anterior me pone triste y me da un poco de grima, este me produce flojera. Mucha, mucha flojera.

Incluso un hombre altamente exitoso con las mujeres no podrá sencillamente llevarlas a la cama cuando él quiera. Algunas caerán fácilmente, y otras requerirán de tiempo y esfuerzo. Digamos ahora que este hombre súper atractivo y con un toque mágico para las mujeres puede llevar a la cama sin mayor esfuerzo a una de cada cuatro. De las 200, cincuenta mujeres fueron más difíciles.

Definamos ahora que a estas mujeres difíciles hay que cortejarlas por diez días (aunque creo que eso sigue calificando como poco trabajo, una mujer fácil). Son 500 días.

Sólo pensar que debo dedicarles atención, tiempo, dinero, esfuerzo, horas de cenas y conversación a cincuenta mujeres por 500 días para acostarme con ellas, me dan ganas ver un juego de football y tomar unas cervezas. El proceso de cortejo tienes sus partes divertidas e interesantes, pero estar detrás de alguna mujer distinta constantemente ya cae en el masoquismo. Es la misma razón por la que no soy infiel: demasiado trabajo, demasiadas complicaciones.

En esos 500 días, en vez de perseguir 50 mujeres (de las cuales, no olviden, 12 son feas), prefiero dividirlos entre una, dos o tres novias no-simultaneas. Les aseguro que voy a tener mejor calidad de vida, mejor sexo, gastar menos dinero, etc. Si pudiera acostarme con todas esas mujeres sin esforzarme, bienvenidas sean. Pero la única forma que es ocurra involucra el uso de muchas drogas potentes, y eso es muy caro.

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Volviendo a Wilt. Estoy seguro que él no tuvo que trabajar por mucho tiempo a la gran mayoría de las mujeres. Era un tipo bastante famoso, exitoso, y fácil de reconocer por su apariencia y estatura. Su carrera lo llevó a viajar por buena parte de los Estados Unidos, y esta coincidió con unos buenos años para quien estuviera buscando sexo sin compromisos (1959-1974). Además, aprendí a través de comediantes y chistes racistas que los hombres negros siempre tienen penes grandes. Me imagino que eso también lo ayudó. (Un dato gratis para los lectores: ¿Saben que ayuda también? Cocaína. De nada.)

Así que creo que el segundo factor no fue tan importante en su caso. Lo mismo ocurre con otros artistas o atletas famosos. No dudo que uno de esos tipos pueda acostarse con 100 mujeres y todas estarían buenas. Esa vida la puedo vivir. Pero en lo que se refiere a Wilt, con 5.000, estoy seguro que se debe haber acostado con cientos y cientos de mujeres feas. Quizás es el precio que tuvo que pagar para acostarse con las que estaban buenas. No sé.

En el caso de nuestro amigo no–famoso de las 200 mujeres, yo no podría vivir esa vida. Demasiado esfuerzo, demasiadas mujeres feas. Prefiero la calidad sobre la cantidad (con tal de que, claro, la cantidad no sea muy baja).

Burro Mocho, mi nueva aventura

2009 Diciembre 8
por Pedro

No se asusten por el título. No estoy anunciando mi ingreso en el mundo de la pornografía con animales.

Abrí un nuevo blog. Eso no va afectar de ninguna manera a La Cagada. Seguiré escribiendo aquí con la misma frecuencia (es decir, poca), y de la misma manera.

Decidí escribir dos blogs porque hay temas que no tienen nada que ver con otros que he tratado en La Cagada, y siento que no tienen lugar aquí. Como se habrán dado cuenta, el humor es parte importante de lo que quiero escribir aquí, y a veces hay cosas que no dan risa. No porque se trate de cachorros corriendo por un campo minado, sino que son cosas bastante puntuales. Otras veces se trata de observaciones muy cortas. Por ejemplo, en el nuevo blog hay un post sobre una película que me gustó y quiero recomendar.

No quiere decir que no vaya haber chistes en el otro blog. Pero serán blogs distintos.

Por cierto, se llama Burro Mocho. Espero verlos por allá.

Si estuvieras buena, diría que eres genial

2009 Diciembre 3
por Pedro

Hace unas semanas hablé con otros bloggers sobre una mujer algo conocida por aquí. No sé con certeza a qué se dedica, pero estoy seguro que está muy lejos de ser una celebridad o una estrella de lo-que-sea, o en general de realizar alguna actividad de tal calidad que la haga merecedora de reconocimiento. Hablamos de esta persona por su comportamiento de pseudo-diva, una aparente opinión de sí misma bastante alta, y el grupo de aduladores que la idolatra. No la conozco, y me importa muy poco lo que hace. Sólo sé que existe, y eso basta para que tenga una opinión sobre ella. A estos bloggers les dije que esta mujer “No está buena como para compensar su comportamiento”.

¿La mujer es fea? No. Yo le doy. No podría masturbarme pensando en ella, pero quizás si la viera después de diez tragos, me recordaría que tengo que masturbarme pensando en otra mujer. Pero ser dueño y operador de un pene por 28 años me permite afirmar con absoluta propiedad que esa mujer no está ni cerca de estar buena. ¿Qué importa que no esté buena? A eso todos responden con un “Nada”, y es así, no tiene nada que ver con lo que alguien hace o no hace.

Ojala eso fuera cierto.

Las mujeres que están buenas no pueden hacer lo que quieran, nadie puede. Pero si se les tolera mucho, mucho más; o por lo menos nosotros los hombres se lo toleramos. Pueden comportarse erráticamente, ser las personas más ridículas del universo, creer que son las mujeres más sofisticadas y únicas, pedir cosas imposibles y reclamar si no las obtienen. Y aunque nos irriten y desesperen, ignoraremos todo esto mientras no afecten severamente nuestra salud mental. Una supermodelo podría tener a 10 hombres al borde de un precipicio e irlos empujando uno por uno a su muerte, y les aseguro que el último de la fila miraría todo eso con miedo pero esperaría a que llegara su turno. Porque, ¿quién sabe qué pueda pasar?

No somos tan permisivos porque nos falten testículos para rechazarlas, ridiculizarlas y exponer lo estúpidas que son. Eso podríamos hacerlo, si tan solo no estuviéramos tan distraídos mirándoles las tetas.

Esa es mi opinión de esa mujer del primer párrafo. Si estuviera buena, no me parecería ridícula. Es decir, yo sabría que se comporta como una idiota, pero lo ignoraría.

Miren a Lady Gaga. En serio, mientras vomito por haber escrito ese nombre en mi blog, piensen en esa “cantante”. Cada vez que sale en las noticias está haciendo algo más ridículo y estúpido. Todo bajo el disfraz de ser distinta, de ir contra la corriente.

Cuando Madonna estaba haciendo algo parecido en los ochenta y principios de los noventa (no me refiero a su música, sino todo lo periférico), a todos les parecía que estaba a la vanguardia, rompiendo esquemas, abriendo nuevos caminos. Bla. Bla. Bla. Decían eso porque Madonna estaba buena. Ahora la ridiculizarían si hiciera algo parecido, y con toda razón.

Porque Madonna no está buena, ella estaba buena; y cuando dicen “Pero mira que bien se ve a sus 50 años” sólo me están dando la razón. Hay una diferencia entre “Estar buena” y “Estar buena para alguien de 50 años”. No hay duda que Madonna ya no entra en la primera calificación, y en mi opinión tampoco entra en la segunda. Es un saco de huesos forrado en venas protuberantes, con ropa de mujer.

En el caso de Lady Gaga, vamos a dejar algo bien claro: Lady Gaga es horrible. Es una mujer fea. Cada vez que aparece en televisión, mi pene sale corriendo y se esconde debajo de la cama. Punto y aparte.

Por eso me da tanta vergüenza ajena cuando la veo en las noticias. Cuando veíamos a Britney haciendo estupideces similares –como “cantar” con una culebra en los hombros– sólo veíamos lo buena que estaba. Si Britney no hubiera estado así nos hubiéramos reído a carcajadas. Esa culebra y la apariencia de Lady Gaga son exactamente lo mismo: un intento por disfrazarse. Yo llamaría ese disfraz “Cantante con Talento”, porque ese es el objetivo, disfrazarse para distraernos del hecho de que carecen de talento musical.

Piensen en esos grupos de hombres de finales de los noventa, las llamadas boy bands. Esos nombres no los voy a escribir. Ninguna de esas bandas hubiera sido exitosa sin en vez de cinco hombres atractivos de dudoso talento musical y que no escribían música ni letras, hubieran estado formadas por cinco hombres con barrigas cerveceras y calvicie incipiente con igual falta de talento. Todas esas mujeres hubieran podido reconocer inmediatamente que eran pésimos. Seguramente tendrían un público fiel entre los hombres gay con fetiches por barrigas cerveceras y calvicie incipiente, pero no hubieran vendido millones de discos.

Esto no aplica sólo a artistas, también ocurre en nuestra vida diaria. En un lugar en el que trabajé hace varios años había una pasante de unos 20 años. Una niña tan increíblemente hermosa como era incompetente y floja. Llegaba tarde y se iba temprano, su trabajo era deficiente, era tonta, y mil etcéteras. Pero estaba buenísima, y de vez en cuando llevaba pantalones blancos que se transparentaban un poco, revelando su culo y la apenas existente ropa interior. Eso lo sé porque sus compañeros de trabajo –incluso las mujeres– le avisaban a los hombres del departamento para que pasáramos por sus oficinas ese día a verla. “Eso está en la descripción de sus tareas: Una vez a la semana, traer esos pantalones blancos”, me dijo su jefe. El mismo que no perdonaba la ineficiencia en hombres, o en mujeres no tan agraciadas.

Todos hemos escuchado a un hombre quejarse de lo fastidiosa o irracional que es su novia, para después decir que no la deja porque está buenísima. Obviamente, esto no ocurre sólo con mujeres. ¿Cuántas amigas de ustedes no le han tolerado unas cuantas de más a un novio patán sencillamente porque estaban buenos? ¿Cuántos conservan su trabajo porque les atraen a sus jefas?

Creo que lo que trato de decir es que la apariencia importa. Otras noticias de última hora: el sol saldrá por el Este, hay gente racista, y hoy ofenderé a alguien sin proponérmelo (perdóname, mamá).  Quien piense que la apariencia no importa, pregúntenle a los que eran regañados por el jefe que mencioné antes, mientras toleraba todo de la niña estúpida con nalgas tan perfectas que Miguel Ángel se hubiera considerado indigno de intentar reproducirlas en una escultura. Pregúntenle a la mujer simpática e inteligente que no sacaron a bailar en la discoteca porque los hombres prefirieron sacar a su amiga, que es una zorra y es bruta, pero está buena. Todos hemos juzgado a alguien por su apariencia, como esa persona que nos atrae pero con quien no hemos hablado nunca, y a la vez ignoramos a otra menos atractiva que nos gustaría más si le dieramos la oportunidad de hablar.

¿De qué sirve este post? No sé. No dije nada nuevo. Sencillamente me alegró saber que esto funciona en más de una vía, que el fijarse en la apariencia física no sólo me hace ignorar erróneamente las fallas de una mujer hermosa, sino que también me permite identificar correctamente las deficiencias de una que es fea.

Al igual que con las mujeres feas, algunas de las mujeres hermosas que conozcamos serán inteligentes y otras no tanto. Unas serán supremamente talentosas en algo, y otras no servirán para nada. Pero en el caso de las mujeres hermosas, esa falta de inteligencia y talento se esconde detrás de unos ojos hermosos o un tremendo par de tetas, y coño, nosotros no somos Superman, no tenemos visión de Rayos X.

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Guía del Bebedor Solitario

2009 Noviembre 17
por Pedro

Nadie debe beber solo. Nunca. Yo prefiero estar acompañado por cualquier persona antes que beber solo. Cualquiera que llegue a mi casa con bebidas alcohólicas es una persona bienvenida con los brazos abiertos. No importa quien sea. Hitler podría llegar a mi casa con una botella de whiskey y pasaríamos toda la noche bebiendo y hablando de Eva Braun y de lo divertido que suena “blitzkrieg”:

Hitler: Pedro, nada mal este apartamento, me gusta.
Pedro: Gracias, estás en tu casa. Mira, tengo que preguntar, ¿porqué ese odio contra los judíos?
Hitler: ¿Odio? Eso no es así, yo los amaba. Eso fue una confusión, un malentendido.
Pedro: ¿Malentendido? ¿De qué hablas, dictador sicótico?
Hitler: Una noche Goebbels y yo estábamos cayéndonos a palos con otros de la SS, y los tipos comenzaron a volverme mierda la casa en medio de la borrachera. Mearon en las matas, vomitaron sobre mis trenes de juguetes. Ni te cuento lo que le hicieron a mi perro. Pobre Blondi. Después de esa noche, nunca fue la misma.
Pedro: ¿Y qué tiene que ver eso con el holocausto?
Hitler: Ah, sí. Cuando vi lo que estaban haciendo me molesté y grité “¡Maten a todos los ebrios!”, y salieron todos corriendo a matar a todos los hebreos. Al poco tiempo Goebbels le dice Eichman, Eichman lo riega por ahí, y antes que me pudiera dar cuenta ya estaba todos esos locos persiguiendo a los judíos.
Pedro: Coño, pedazo de mierda, ese cuento es terrible. ¿Por qué no detuviste todo?
Hitler: Por Eva. A ella le ENCANTABA todo eso. Mírame. Yo no soy un tiempo apuesto. Pelo grasoso dividido en el medio, un bigote estúpido. Coño, yo estaba contento de tener alguien a quien cogerme, de tener un culito en la casa. Cada vez que le hablaba de eso se excitaba, no tienes idea. Así que dejé que todo siguiera.
Pedro: Pásame la botella, voy a servir unos shots. Mira, aborto de cabra, eso no es excusa. ¡Eres un asesino en masa!
[Pedro sirve dos vasos cortos, llenos]
Pedro y Hitler: ¡Por las mujeres, por los amigos, y por las mujeres de los amigos!
[Toman los vasos completos]
Hitler: Si, si, yo sé. No tengo excusa. Pero nadie puede decir que en realidad ha tenido sexo hasta que le hagan “El Eva Braun”.
Pedro: ¿Si, en serio? Coño, ¿qué es “El Eva Braun”?
Hitler: Bueno, los dos nos desnudábamos. Ella me bañaba completo en mermelada de ciruela. Luego se cagaba en mi pecho y lo restregaba con sus nalgas por todo mi pecho y barriga. Cuando ya me tenía así, me metía el puño por el culo, y me masajeaba el colón. Yo eyaculaba en su pelo, y me tiraba un peo en su cara. Esa última parte la llamaba “La Cámara de Gas”. No existe nada más excitante que “El Eva Braun”.
Pedro: Sal ya de mi apartamento.

Ok, no puedo tomar con cualquier persona, menos con Hitler. No tiene nada de malo beber solo. Eso lleva a otras preguntas: ¿Es patético beber solo? ¿Soy alcohólico? ¿Tiene algo de malo? No, no, y no. Pero la respuesta de esas preguntas puede fácilmente ser Si. Para garantizar que la respuesta siempre es No, basta con seguir esta guía. Sé lo que van a pensar después que lean esta guía, así que les voy a responder de una vez. ¿Me canso de ser tan brillante? La respuesta larga: No.

La meta no es estar borracho
Esto es lo primero que debes entender. Estar absolutamente borracho cuando estás absolutamente solo es sin duda patético. Dejando lo patético a un lado, sencillamente no tiene nada de divertido. No tienes a quien insultar, con quien cantar, a quien manosear, etc. No existe una borrachera divertida en que estés sólo. Si tienes ganas de tomar más de un par de tragos apunta a estar un poco contento y mareado, no más. Si te emborrachas, te aseguro que tomarás tu celular y harás llamadas de las que te arrepentirás.

La bebida
No tiene sentido tomar licores muy fuertes. Por ejemplo, el tequila, que fue inventado para inducir otras personas a hacer cosas que no quieren hacer, así que pierde su razón de ser si estás solo. Alguien que empieza a tomar shots de licores fuertes solo en su casa está sin duda buscando volverse mierda. Eso es patético.

Como muchos de ustedes ya habrán aprendido, el objetivo de tener amigos de largo plazo es compilar largos y detallados Expedientes de Vergüenza sobre cada uno de nosotros, para que así cada conversación pueda incluir los momentos más embarazosos de nuestras vidas con la mayor frecuencia posible. Si cada persona sólo se vuelve mierda con alcohol en la comodidad de su casa sin acompañantes, ¿de qué coño vamos hablar entre amigos?

En mi caso, prefiero la cerveza, el whiskey, y a veces el vino. Todos comparten una característica que los hace ideales para tomar solo: a menos que seas una niñita, puedes tomar bastante sin estar borracho.

La actividad
Tienes que hacer algo. Si estás sentado en tu sofá mirando al vacio mientras bebes, eso cae en la categoría de despecho. No importa si no estás despechado, estás actuando como alguien que si lo está. Espero que esté de más decirles que beber solo pasando un despecho en tu casa, sentando sin hacer absolutamente nada, es patético. Los despechos se pasan con amigos, para así darles la oportunidad de apoyarte y mostrarse compasivos con tu situación. Donde con “apoyarte y mostrarse compasivos” quiero decir “decirte que todo va a estar bien y que están de acuerdo contigo en que no tienes culpa en el fin de la relación, pero en realidad están esperando que te calles por unos minutos para poder irse a hacer algo divertido, y piensan que eres débil y patético por estar tan deprimido/a por una persona que ellos sabían era un asco de ser humano con quien debiste terminar hace mucho tiempo pero eras demasiado débil y patético para hacerlo”.

Sé que alguien dirá “a veces necesitas pensar en algo importante sin distracciones”, que puede ser cierto, o que “necesitas tiempo contigo mismo”, que suena bastante gay, además de ser redundante. Ninguna de estas razones excusa esa conducta.

Ve una película, o un juego de cualquier deporte. Lee. Escribe. Ordena tu armario. Córtate las uñas. Afeita al gato. Si te gusta masturbarte mientras afeitas el gato, ¿quién soy yo para juzgarte?*. Has algo. Sentarse a escuchar música está peligrosamente cerca de la conducta de los despechados, así que cuidado.

*Nadie, pero que no te queden dudas: estás enfermo.

En mi caso, mi consumo de alcohol mientras estoy solo por lo general coincide con algún evento. Un partido de baseball o football. Una película que acabo de bajar y quería ver desde hace tiempo. Era algo planeado. Especialmente en el invierno, cuando el frio no me dejaba disfrutar de mis hobbies al aire libre (tomar sol, ayudar a viejitas a cruzar la calle, y abrir mi abrigo para mostrarme desnudo a las mujeres que van saliendo del gimnasio).

La frecuencia
Es difícil decir cuánto es demasiado. ¿Tres veces a la semana? ¿Dos? No sé. Cruzar la barrera del demasiado es peligroso. La primera razón, y la más obvia, es el alcoholismo. Hace años escuché una frase que me pareció tan sencilla, y a la vez tan importante, que la tengo siempre presente a la hora tomar alcohol: No bebas demasiado alcohol, para que así no tengas que dejar de beber.

Eso está muy bien, pero no es lo más imporante. La realidad es que si estás bebiendo solo con bastante frecuencia es porque no tienes quién te acompañe con frecuencia. Sean amigos o pareja, alguien falta.

Todos los eventos de los hablé antes se pueden disfrutar acompañado. Está bien querer estar solo de vez en cuando. Pero hay una diferencia entre querer estar solo y tomarse algo, y tomar solo porque no consigues quién te acompañe en tu bebida. Podrías estar compartiendo tragos con amigos.

Si estás tomando solo con mucha frecuencia, quizás sea hora de evaluar tu vida social. Posiblemente les caes mal a todos, o hueles mal, o eres bastante feo/fea. Algo está mal. Quizás esa cara que tienes era bastante exitosa con el sexo opuesto entre los Australopithecus Afarensis, pero ya hemos evolucionado mucho más allá de esa clase de fealdad.

Encuentro con una ex-novia

2009 Noviembre 4
por Pedro

the clash

Hola, mujer. ¿Cómo estás? Cuánto tiempo.

¿24 meses? Wow, parece que fueron apenas 23.

¿Qué quieres que note? ¿Tus tetas? Se ven muy bien. No tan bien como hace 23, perdón, 24 meses, pero bien. Así que porque no vamos a un lugar más…

Ahh, el anillo. ¿Es un anillo vibrador? Suena interesante.

¿Cómo, un anillo de compromiso? ¿Alguien quiere casarse contigo?

Perdón. Eso no fue lo que quise decir, sino “¿Alguien podrá casarse contigo?” Que afortunado tu novio.

Esto va a sonar extraño, ya que tú y yo, tú sabes, acostumbrábamos a tener bastante sexo, pero creo que debes reconsiderar esto del matrimonio. Desde que me dijiste hace veinte segundos he estado pensando y creo que no es lo mejor para ti. Estoy seguro que el tipo es excelente, pero creo que no es un buen plan para ti. Hay mejores opciones, como no salir con más nadie, nunca más, y mantenerte esperando en caso que yo alguna vez esté soltero y quiera salir contigo por un rato más.

Conseguir pareja es algo que requiere mucho esfuerzo, y aun más estar en una relación o un matrimonio. ¿Recuerdas cuando me reclamabas cualquier estupidez como si fuera el fin del mundo? Me gritabas por no llamarte por un par, o cinco, días. Te molestaba que salía de noche sin avisarte, menos aún invitarte. ¿Recuerdas todas esas estupideces? ¿Quién tiene tiempo para todas esas cosas, cierto? Especialmente alguien como tú, con todos esos hobbies que posiblemente pudiste haber tenido.

Disculpa por no ser más específico. Sé que todas las cosas que dije alguna vez están grabadas en la tableta de piedra de tu corazón, pero para ser honesto, nunca presté atención a lo que decías. Jamás.

Bueno, debes saber que esperarme es un trabajo de tiempo completo, y creo que es tu mejor opción. Principalmente porque soy lo mejor que te ha pasado, pero también porque soy más inteligente que tú, así que deberías confiar en lo que digo.

Y si decides comportarte como una loca y casarte con este tipo, a quien podríamos llamar “Peor Es Nada”, bueno, espero que todo funcione bien para mí.

Para ti. Para ti. En serio, quise decir para tí.

Espero que todo esto termine como tus últimos noviazgos: contigo llamándome con tal frecuencia que tus novios te dejan.

Te deseo lo mejor. Para ti. Que, de nuevo, significa para mí.

Blog Action Day ‘09: Hace calor

2009 Octubre 16
por Pedro

Hace unas semanas en mi edificio colocaron varios basureros para reciclaje. Uno para papel, otro para vidrios, aluminio, plástico, etc. Los odio. Los pusieron en el pasillo entre el estacionamiento y los ascensores, y quien-quiera-que-sea el responsable de recoger esa basura cada semana siempre lo hace tarde. Cada vez que paso por ese pasillo y veo ese desastre de basureros rebosados y basura en el piso me provoca tomar uno de los basureros y vaciarlo en el apartamento de la persona que tuvo esa gran idea. Es decir, el presidente del Condominio. Es decir, mi tío.

Otra razón por la que odio esos basureros es porque odio reciclar. Es algo más que hacer, y creo que ya tenemos suficiente cosas que hacer en nuestras vidas como para añadir nuevas tareas. Tener que estar pendiente de poner los plásticos en una bolsa, los vidrios en otro, papel en aquella, es increíblemente fastidioso.

Pero aun así lo hago.

Me acostumbré en Londres. Allá también teníamos varios basureros según el tipo de basura. Al principio se me olvidaba hacerlo, pero pronto me acostumbré. Ponía todos los envases vacios de plásticos y de vidrio en el mismo gabinete, y cuando ya no podía cerrarlo era hora de sacar todo y botarlo. Es como acostumbrarse a cepillarse los dientes tres veces al día, limpiar los platos, o poner pastillas de Rohipnol en los tragos de mujeres que conoces en discotecas: llega un momento que los haces sin siquiera pensarlo, como respirar.

Eso no responde la pregunta más importante: ¿Por qué lo hago? Vamos mejor a comenzar con las razones para no hacerlo.

Tú no puedes hacer nada para evitar el cambio climático. Eres muy insignificante. No lo tomes a insulto, estoy seguro que a algunas personas les caes bien, y quizás hasta haya alguien dispuesto a desnudarse y revolcarse en una cama contigo si primero los haces beber varios litros de vodka y le prometes apagar las luces mientras tiran. Pero en lo que se refiere a cambio climático, no haría ninguna diferencia que estuvieras muerto. No digo esto en broma ni estoy usando sarcasmo o psicología inversa para presentar mi argumento. Es la verdad. Podrías hacer algo si fueras el dueño de una planta de químicos o una ferrominera que despida toneladas de monóxido de carbono a la atmosfera todos los días. Pero vamos a sincerarnos: no tienes esa clase de poder ni dinero. No te sientas mal, todos los que leen este blog son pela-bolas.

La realidad es que actividades como esas son las grandes responsables del cambio climático. Incluyamos también los miles y miles de jets que vuelan todos los días, y los millones de carros. Quien tenga el poder de cerrar esas plantas o apagar miles de jets o millones de carros, esa persona puede hacer una verdadera diferencia. Pero tú, insignificante lector de este blog, no cambiarias nada apagando tu carro, dejando de volar o reciclando tu basura.

No quiere decir que esas personas que si pueden hacer algo son malas por mantener sus actividades contaminantes. Recuerda la razón principal que los lleva a hacer todas esas actividades: tú y yo. Esas plantas contaminantes no están ahí porque a sus dueños les parezca hermosa esa columna de humo negro, las aerolíneas no vuelan aviones porque a sus dueños les gusta ver aviones volando, y esa fábrica de botellas de polietileno no existe porque al dueño le guste hacer castillitos con las botellas.

Esa fábrica de botellas existe porque nos gusta tomar nuestra Pepsi en un botella transparente, duradera, y flexible pero difícil de romper. Esos aviones 747 están volando porque queremos poder atravesar seis zonas horarias rápidamente. Queremos vegetales y frutas grandes y baratas, y para eso se necesitan fertilizantes e insecticidas contaminantes. Hay millones y millones de carros en el mundo porque preferimos la comodidad de nuestro carro al trasporte público. Y todo eso está muy bien.

Todo lo verdaderamente contaminante existe porque existe una demanda significativa por ese producto. No sólo queremos esas cosas, sino que las queremos a un precio razonable. Y lamentablemente, mientras más razonable el precio lo más probable es que más contaminante sea la actividad.

Lo que quiere decir que para lograr cambios significativos se necesita que hagamos verdaderos cambios en nuestras demanda de bienes y servicios, en nuestro comportamiento. No se trata de dejar de volar, no usar nuestros carros, comer sólo comida orgánica, etc. Pero así sean cambios pequeños, se necesitan. Más que dejar de hacer algo, se trata de evitar los excesos. Muchas de esas cosas suenan fastidiosas al principio, pero es fácil acostumbrarse.

¿Exactamente, qué hacer? No me voy a molestar. A estas alturas, todos sabemos qué es bueno y qué es malo para el ambiente. En este caso, alegar ignorancia es sumamente estúpido. Estúpido al nivel de Ren & Stimpy.

Para regresar a la pregunta inicial: Si una sola persona no puede cambiar nada, ¿por qué molestarse?

Fácil. Porque para contar, siempre se empieza por Uno.

Coño, qué frase tan gay. Perdón.

Kurt Cobain mató el Rock & Roll

2009 Octubre 8
por Pedro

Mi carro es mi santuario musical. Ahí aprovecho para escuchar música sin que nada ni nadie me distraiga (excepto el ocasional peatón atropellado; nadie es perfecto). La música que he estado escuchando esta última semana me tiene pensando en cómo algunas muertes prematuras cambian el curso de la historia, y para efectos de este post, de la música. Sin necesidad de pensarlo mucho, me vienen a la mente Jimi Hendrix, Keith Moon, Sid Vicious, John Lennon, Bob Marley, Cliff Burton y John Bonham.

El disco que me tiene pensando en eso es el concierto de The Allman Brothers Band de 1971, At Fillmore East.

¿Quién?

Sí, sé que muchas personas no han oído hablar de ellos. Seguramente tampoco han oído hablar del guitarrista de la banda, Duane Allman (video), quien murió en 1971 en un accidente de moto a la madura edad de 24 años. Hoy en día sigue siendo considerado uno de los mejores guitarristas de las historia, a pesar que del momento en que grabó su primer disco hasta su muerte pasaron apenas seis años. Si lo que Allman le hacía a la guitarra fuese un acto sexual, sería el mejor acto sexual en la historia de las especies de este planeta, y seguramente estaría prohibido en los países islámicos (si no me crean vean el video, al menos desde 1:30 hasta 4:00).

Escuchando a Allman no puedo evitar pensar en todo lo que nos perdimos con su muerte, al igual que los músicos que nombré antes. Pero también hay casos en los que no estoy tan molesto porque esa persona haya muerto. No quiere decir que no me guste esa persona o su música, ni que no me parezca mala su muerte prematura. Esa persona es Kurt Cobain. Era un gran compositor y su banda era excelente. Pero eso no compensa algo terrible que nos hizo.

Kurt Cobain mató el Rock & Roll. Imagínense que el Rock & Roll era una ardilla indefensa paseando por un parque. Cobain apareció de la nada y la pateó tan fuerte que Rock & Roll voló varios metros antes de caer. Pero Rock & Roll aún no había muerto. Estaba tirado en el piso, en una piscina de su propia sangre. Cobain se acercó a Rock & Roll, y mientras este se aferraba desesperadamente a su vida, Cobain lo acarició y consoló. Ocurrió tal cual como lo cuento, con la única excepción de que en vez de consolar y acariciar a Rock & Roll, Cobain alzó una piedra del tamaño de un televisor y la tiró sobre Rock & Roll. Luego tomó el cadáver con un periódico para no ensuciarse la manos y lo lanzó en un basurero, no sin antes asegurarse que en este hubiera suficientes ratas para devorar completo el cadáver de Rock & Roll. Regreso diez minutos después, roció el basurero en gasolina y lo encedió. Sólo para estar seguro.

Gracias a Kurt Cobain, es aceptable que un rockero sea sensible, emocional y esté en contacto con sus sentimientos. No hay nada de malo en eso, siempre y cuando sean tan talentosos como él. Pero no lo son. No están ni cerca.

Los deberes de una estrella de rock son Pelear, Beber y Fornicar. La frase Rock & Roll significaba antes “tener sexo”. En cambio tenemos músicos vegetarianos que hacen yoga. Tenemos músicos que hace mucho dejaron de innovar, y se conforman con hacer música derivativa (sí, Bono/U2, es contigo). No me jodan. Keith Richards debe estar revolcándose en su tumba. Si estuviera muerto.

La definición de una estrella de Rock es bastante sencilla: desgraciados egoístas que no respetan nada, excepto sus propios vicios. Aún tenemos gente así en la música, sólo que ya no están en el lado del Rock sino del Hip-Hop. Todo lo bueno del Rock se mudó al Hip-Hop hace más de diez años. Se los dice alguien a quien no le gusta el Hip-Hop. Jay-Z es un desgraciado. P-Diddy, con todas sus mariqueras, también es un hijo de puta. Ambos podrían matar con sus propias manos a cualquiera de los imbéciles de Good Charlotte, o mandar a cualquiera de sus subordinados. Por eso es que el Hip-Hop es el rey de las carteleras y radios. Estos tipos se llevan fanáticas a sus casas, les dan una que otra pastilla para drogarlas de ser necesario, se las cojen sus amigos, las dejan tiradas en la calle a las 5am, y las fanáticas se van contentas. Coldplay nunca trataría tan mal  una mujer, y por eso es que Coldplay es una mierda. Necesitamos estrellas de Rock que estén dispuestos a degradarse y degradar a todos a su alrededor.

Es por eso que en esta década no ha surgido una banda que recordaremos en 20 años, una que verdaderamente haya dominado la escena del Rock. Esta falta de bandas nuevas la mencionó hace unos meses Slave en su blog –de los mejores blogs de música– De Todo Hay en La Viña del Señor:

La música se ha desarrollado tan poco en los últimos tiempos que aun hoy casi diez años después no ha surgido la banda de rock and roll definitiva de esta década.

Muy, pero muy pocas de las bandas que hoy están haciendo Rock decente se formaron en la década de los 90. Para ser más preciso, con contadas excepciones, ninguna de estas fue formada después del suicidio de Cobain en 1994. Incluso muchas de las que nacieron en los últimos 15 años no son verdaderamente nuevas, nacieron de otras bandas separadas (Foo Fighters, Velvet Revolver, Audioslave). Las bandas que deberían haber dominado esta década tenían que formarse en los 90, al igual que las que dominaron los 90 se formaron en los 80. Piensen en las grandes bandas de hoy. Prácticamente todas nacieron en los 80. Tenemos una década de retraso, y como siempre decía cada una de mis ex-novias antes que las dejara, y cambiara de casa y teléfono: “Tener un retraso es mala señal”.

Todo es culpa de Cobain. Muchos de ustedes habrán escuchado el calificativo Emo. Esos carajitos melodramáticos que siempre se están quejando de lo mala que es su vida, odian todo y a todos porque va con su fachada de desaliento, y su concepto de algo digno de una estrella de Rock es que les receten antidepresivos. Kurt Cobain fue el primero. Sé que no soy el primero en decir eso de Cobain. Aquellos que no lo crean, salgan de su negación, fue él.  Kurt Cobain es el Pelé de los Emo: El mejor de todos los tiempos. Aunque no lo sepan ni los Emo ni los fanáticos de Cobain, la realidad es esa.

No quiero escuchar “Wahhh estoy deprimido”, “Wahhh mi papá me pegaba”. Coño, si no tienen bolas, por lo menos que pidan unas prestadas. Si algún día tengo un hijo, yo no quiero que aspire a ser una de estas niñitas. Por años las reglas estaban claras: si tuviste una infancia terrible y quieres buscar un escape en la música, tienes que instalar una falsa fachada de arrogancia y compensar tu tristeza cogiéndote a todas las fanáticas que puedas mientras aspiras cantidades de cocaína suficientes para matar un caballo. Eso es ser una estrella de Rock. Cualquier cosa menos que eso es ser James Blunt, y James Blunt es una mierda.