Como todo hombre que ha tenido novias y amigas cercanas –y que además vive con su hermana- he sido sometido a dosis casi letales de películas malas, en su mayoría comedias románticas. Las peores dosis fueron administradas por una de mis mejores amigas. Cuando ambos coincidíamos en “Estado Civil: Soltero” y por ende no teníamos nada mejor que hacer, acostumbrábamos a pasar las tardes de los fines de semana viendo películas mientras bebíamos inconcebibles cantidades de ron.
Por lo general veíamos dos películas; una escogida por ella y otra por mí. De más está decir que las películas escogidas por mí eran, en el peor de los casos, muy buenas. Ella prefería escoger películas malas. Nombra una comedia romántica de los últimos ocho años, y hay un 88,23% de probabilidad de que yo la haya visto. Si, por lo general la protagonista estaba buenísima. Pero aunque mi pene las aprueba, mi pene no tiene sentido del humor.
No todas las comedias románticas son malas. Si pensara unos minutos probablemente recuerde una decente, pero no me gusta pensar. Lo que no me gusta de estas películas no es la parte de “románticas”. Es La Formula lo que me molesta.
¿La Formula? Sí, La Formula. Sencilla y predecible. No es siempre seguida al pie de la letra, y los roles que juega cada género pueden ser intercambiados: un hombre conoce a una mujer, la mujer en principio lo odia o es indiferente, interactúan artificialmente, a la mujer le comienza a gustar el hombre, pelean y luego se contentan después de un discurso quimérico o gesto extraordinario. Fin.
Mi principal problema con La Formula es La Pelea. Rara vez una comedia romántica no tiene La Pelea. Muchas películas pudieron ser excelentes sino fuera por La Pelea. Wedding Crashers es un buen ejemplo. Las escenas en la casa de campo son excelentes, pero una vez que dejan la casa luego de La Pelea nos someten a una bacanal de sentimentalismo que arruinó la película. (Si no han visto esa película, no lean la oración anterior). Para que una comedia romántica tenga oportunidad de ser buena, no puede tener La Pelea (como My Big Fat Greek Wedding)
Las razones de La Pelea siempre es un malentendido o algo sin mayores consecuencias. La razón de esto es bastante obvia: si unos de los personajes hace algo realmente detestable, odiaríamos al agravante y perderíamos todo respeto por el agraviado si lo perdona. Es por eso que La Pelea nunca se trata de una infidelidad real, sino de la percepción equivocada de una infidelidad. Un personaje nunca insulta al otro verdaderamente, sino es la percepción equivocada de un insulto. Es un malentendido.
Mi segundo problema con estas películas es como los personajes responden a La Pelea. Todas estas pueden ser resueltas con una visita, una explicación coherente y concisa, y un “Lo siento”. Pero los personajes parecen ser siempre orgullosos, carecen de iniciativa propia, y son incapaces de articular una respuesta coherente. La diferencia entre la conducta de estos personajes y la de personas normales es tan grande como la vagina de Ricky Martin.
Que fácil sería decir estas cosas y ahorrarnos 20 minutos de nuestras vidas:
- Yo no soy un degenerado que trata como objetos a las mujeres. Ayudo a hombres con dificultades interactuando con mujeres a conseguir una pareja y sean todos felices para siempre. Vamos a la habitación a tirar (Hitch)
- Me usaste para escribir un artículo y te usé para ganar una apuesta que me permitiría progresar en mi trabajo. Te pido disculpas, y acepto las tuyas. Vamos a la habitación a tirar (How To Lose A Guy In Ten Days)
- Disculpa, hace dos minutos te escuché decir que yo no era nadie importante. ¿Cómo dices? ¿Le dijiste eso porque es un chismoso? Entiendo. Vamos a la habitación a tirar (Notting Hill).
En el clímax de la película se resuelve La Pelea. Esto por lo general ocurre cuando alguna circunstancia lleva a uno de los personajes a pensar que va a “perder al otro para siempre” (la otra persona se va a casar, o se va de la ciudad, etc.). En algunos casos saben esto desde hace bastante tiempo, pero no actúan sino en el último momento posible. La incapacidad de estas personas de actuar antes de verse obligados por las circunstancias es testamento de lo estúpidos y artificiales que son los personajes. En la vida real, ¿a quien le gustaría que interrumpieran su boda? Eso es bastante egoísta. ¿O que la otra persona no sea capaz de hablar claro sin necesidad de ser obligado por las circunstancias?
Mira, perra, si no me querías antes ahora jódete, me voy a casar con otra que está más buena que tú. Gracias por arruinar mi boda, ahora vete… ¿No pudiste decirme esto hace unos meses? Sabes, antes que renunciara a mi trabajo, entregara mi apartamento y comprara el ticket de avión. Jódete, me voy… ¿Si nada de esto hubiera pasado, no te hubieras dignado a intentar resolver nuestros problemas? Jódete, llegaste tarde.
(Expliquenmé algo: Cuando un hombre interrumpe una boda en una película, ¿por qué los amigos del novio nunca lo sacan a patadas de la iglesia? Eso es lo que pasaría en la vida real)
La Pelea no puede ser resuelta con una discusión madura porque eso sería aburrido. Nadie quiere ver a una pareja sentarse a discutir sus problemas y resolverlos. Todos quieren ver un discurso emotivo y artificial, o un gesto romántico y/o extravagante. Rara vez falta el típico discurso “Nos amamos, y sé que tienes miedo y me porté mal pero tienes que dejarte llevar y confiar en nuestro amor”.
Sé que algunas mujeres pueden estar ahora gritando “¡Blasfemo!”, o peor. Si es así, sólo voy a decir esto: Si te gustan estas películas, no hay ningún problema; no es algo personal. Por cierto, esos pantalones te hacen ver gorda.








