Se me ocurrió que la mejor manera de empezar este post era inventando esa palabra en el título: coñoemadrismo. En los últimos años ha habido un incremento significativo en el coñoemadrismo en la sociedad venezolana. Estoy seguro que no es exclusivo de Venezuela. No se reduce sólo a delincuentes. La gente es más grosera y altanera con los demás, conocidos o desconocidos.
Basta con salir a la calle para confirmarlo. En el metro, en las aceras, en las calles y oficinas. ¿Cuántas historias tienes de empleados públicos o privados que te tratan mal cuando solicitas su ayuda? ¿Cuántas veces han estado a punto de atropellarte cuando tienes luz verde para cruzar la calle, o alguien que está pasando en luz roja te insulta por querer pasar en luz verde con tu carro? Fui a un banco abrir una cuenta y después de 2 horas me dijeron que no podían por un error del sistema, y que ya era muy tarde para arreglarlo. Me quejé y me dijeron que la culpa no era suya, sino mía. En mi edificio pusieron cerca de los ascensores un muñeco de Santa Claus de 1,80m que cantaba y bailaba, y alguien dentro del edificio se lo robó una madrugada de Diciembre. Santa Claus. En Navidad.
Son todos unos coños de madre. Durante el trascurso de mi día usualmente me topo con un coño de madre, un mama huevo, una perra, y un hijo de puta de tremenda magnitud. En este país se están acabando los por favor, disculpe, después de usted, gracias, a la orden, con permiso, muy agradecido. Nadie tiene empatía por nadie. Si uno de los motorizados que infringen todas las leyes de tránsito te chocan con tu carro parado, tú tienes que pagarles el choque bajo amenaza de violencia.
En general, cada vez con más frecuencia nos vemos maltratados cuando no estamos tratando mal a nadie ni haciendo nada indebido. Se respeta cada vez menos a la gente y a sus pertenencias. Y si tienen contacto con adolescentes se habrán dado cuenta de algo: no hay razón para tener esperanza en que las generaciones futuras serán distintas.
Antes de exponer mi solución a este problema quiero advertir algo: Es una solución efectiva, lo que no quiere decir que sea una buena idea. Por ejemplo, imaginen que sufren de dolor crónico e insoportable en un dedo y han probado varios tratamientos sin éxito. Cortarse el dedo resuelve el problema, pero no es una buena idea. Este post no se trata de advocar por su implementación, sólo de exponer la solución.
La solución al coñoemadrismo: Todos tienen derecho a matar a una persona que te maltrate, sin ningún tipo de repercusiones. Sólo una persona en tu vida. Una vez que ejerzas tu derecho, te colocan una marca o tatuaje en tu mano para señalar que ya agotaste tu derecho. No habrá cárcel, multas, nada.
Lo primero que hay que reconocer entre lo malo de esta solución es que morirá gente. Voy a ignorar esto por dos razones. La primera es que ya lo tomé en cuenta: les dije que era una solución, no una buena idea. Segundo, todo depende de tu punto de vista. Hay gente que apoya la pena de muerte para asesinos. Dudo que la apoyen para maltrato a desconocidos, pero voy a dejar la puerta abierta. (Y como explicaré más abajo, no morirá tanta gente como creen)
Existirán limitaciones. Una de las cosas que me preocupa es que se use con fines que no eran los previstos. Por ejemplo, asesinatos por infidelidades (o sólo por la sospecha), matar a quien ocupa el puesto al que quiere ascender en su trabajo, la maestra que lo reprobó, etc. Para evitar esto voy a introducir varias reglas.
Regla 1: Sólo puedes matar a desconocidos.
Una persona que no conoces pero está relacionada con tu vida (Ej: el novio de la mujer que pretendes) se considera alguien conocido. Lo malo de la Regla 1 es que excluye el asesinato de familiares o parejas abusivas, padres que violan a sus hijos, etc. (Abuso sexual de niños: de las peores cosas que hay. Pero no es peor que Two And A Half Men. Tengamos eso presente). Pero a su vez excluye casos que deben quedar fuera, como peleas rutinarias entre familiares o parejas. La regla es un mal necesario.
En el caso de los políticos, no los puedes matar sólo porque no te gusten sus decisiones. Si se da el caso que lo conoces personalmente, tienes que haber recibido un maltrato directo y en persona. Esto se debe a que las decisiones de los gobernantes siempre afectan a miles o millones de personas. Los agravios en masa no cuentan. El caso del político es uno dentro una categoría amplia: gente que tú sabes son coños de madre pero no te han maltratado directa e individualmente. Para estos casos también hay una regla:
Regla 2: El maltrato debe ser directo y en persona.
Aunque ya excluimos las parejas porque no son desconocidos, ahí vemos la necesidad por otra regla. ¿Qué pasa si le soy infiel a mi pareja, y cuando se entera me golpea? ¿Puedo matarla?
Regla 3: El maltrato no puede haber sido provocado por ti.
Tampoco quiero que la sociedad se convierta en un mercado de sicarios, ni quiero ver pseudo-héroes matando gente:
Regla 4: Los derechos de asesinato son intransferibles, tanto en ejecución como en motivación.
Esto está en parte incluido en la Regla 2, pero es mejor que sea explícito. No puedes matar a alguien porque trató mal a otra persona, así el maltratado sea tu abuelita o tu bebé de tres meses, y eso aplica también a grupos de personas. No puedes vender, comprar o transar derechos de asesinato. Si quieres matar a alguien debes hacerlo tú. Para esto debes usar tu único derecho y no el de otros.
Ya que definimos los detalles, examinemos ahora lo bueno. Primero, no morirá tanta gente como creen. Esto se debe a que el verdadero valor de esta solución no está en su puesta en práctica, sino en la amenaza. Quien no tenga el tatuaje en la mano intimidaría a cualquiera que se le ocurra tratarlo mal. ¿Creen que la mujer que maltrató al viejo en el post sobre el Registro Mercantil lo hubiera hecho si ve que el señor no tiene el tatuaje en su mano? Nunca.
Esta lógica ya ha funcionado antes. Durante la Guerra Fría, los EE.UU y la Unión Soviética fabricaron 100.000 bombas atómicas y las emplazaron por todo el mundo (hasta en submarinos). No lo hicieron porque pensaran que iban a necesitar tantas. El propósito de la carrera armamentista era la disuasión: “Construiré tantas bombas que no te atreverás a atacarme, porque por más bombas que lances nunca podrás asegurarte de haber destruido todas las mias. Mucho antes de que puedas destruirlas, podremos lanzar suficientes para destruirte”. Independientemente de quién atacara primero el resultado hubiera sido el mismo: la destrucción de ambos.
La manera de evitar la guerra nuclear era construir armas nucleares. En nuestro caso, la mejor manera de evitar ser maltratado es poner en manos de todos el arma de maltrato más poderosa: el asesinato. En esta solución, la mejor estrategia para evitar maltratos es nunca usar esta arma. Al momento de usarla pierde su valor disuasorio. Desde ese momento te pueden maltratar cuánto quieran.
Otro elemento que evitaría que muera mucha gente es que lo pensarás muy bien antes de ejercer el derecho. Cada vez que te traten mal te convencerás que no es el mejor momento, que debes guardar tu derecho para otra oportunidad que lo amerite más. Imagina que te digan “Sólo puedes tener sexo una vez en tu vida”. Serías tan selectivo al buscar la persona con quien te vas acostar que lo más probable es que mueras virgen. “No, no, mejor espero por una que esté más buena”. Al igual que siempre hay una mujer que está más buena, siempre habrá un maltrato peor por el que vale la pena esperar.
Sé lo que están pensando sobre mi solución, y permítanme decirles que tienen razón: Es infalible.
Listo. Fin. Llamen a los noruegos y traigan ese Nobel. O llévenme al manicomio. Sólo sé que es una de esas dos. No hay punto intermedio.
Esto concluye una etapa en este blog. Sé que en los últimos meses he escrito bastante sobre muerte y matar gente. Prometo cambiar de tema.
A menos que tenga que regresar al Registro Mercantil.


