Creí que los adultos seríamos más inteligentes

por Pedro

Girl with a White Dog, 1950-1 - Lucian Freud

“Intenso, divertido, que me haga reír, hábil, interesante, profundo, misterioso, apasionado, emocionante, ambicioso, seguro de sí, que me vuelva loca, carácter firme, enérgico, que se abra emocionalmente, algo impredecible, impulsivo, con agallas, entienda mis sentimientos, intrépido, aventurero, con hambre de conocimientos, que me ponga en mí lugar cuando lo merezco…”

Esos son algunos de los adjetivos que escucho de mujeres describiendo el hombre que buscan, y son sólo los que se refieren más o menos a cualidades y rasgos de la personalidad. Hay otro grupo de descripciones que están más relacionados a los gustos del hombre:

“Que lleve una vida activa, le guste probar cosas nuevas, practique al menos un deporte, le guste viajar, que lea bastante, sepa de música buena, le guste ir al teatro y las películas que no sean de acción, que no sea aburrido sino súper divertido, y otros detalles que ayudan, como que le gusten más la Pepsi que la Coca-Cola, que su enano favorito sea Gruñón, le gusta el café con azúcar morena …”

Están bien. Nada fuera de lo esperado, excepto por esos últimos que aunque suenen a broma, es común escuchar descripciones así de precisas. Estoy tratando de pensar en qué tipo de hombre representan esos grupos de descripciones y sólo se me ocurren James Bond y Batman, si estos además fueran sensibles y cultos. Esos hombres (y mujeres) que son todo a la vez sólo existen en las películas. Si le preguntáramos a un hombre qué busca en una mujer, escuchamos descripciones que coinciden en varias cosas a las mencionadas arriba, más algo sobre el tamaño de los senos; así que vale la pena una aclaratoria: Mi observación es válida para ambos sexos, pero seguiré refiriéndome a las mujeres porque me da flojera hacer esta aclaratoria constantemente.

Me llama la atención no lo que está ahí, sino lo que siempre falta: “Que sea buena gente”. Saben, que no sea un perfecto coño de su madre. Un buen ser humano. Creo que es importante. ¿Han visto a una persona pensar en voz alta y decir “Quiero conseguir alguien que sea buena persona”? Nadie parece aspirar a eso; suena muy aburrido. Decir que alguien es “buena persona” es bastante general, pero creo que todos entienden a qué me refiero. No tiene que ser la Madre Teresa o Nelson Mandela, ni rescatar caballos abandonados (a las mujeres les encantan los caballos), basta con que sea alguien que te respete, no electrocute perros, no haga daño a otros voluntariamente, tenga la disposición para identificar situaciones en la que podría hacerlo involuntariamente, no emplee niños huérfanos en su pujante negocio de tráfico de drogas, y demás cualidades cuasi sinónimas (lealtad, honestidad, etc.).

Lo sé, lo sé: “Eso no hay que decirlo, es lo más importante. ¡Tanto así que está implícito!”. ¿Estamos seguros que lo está? Cada vez lo dudo más. Decir que está implícito es una pobre excusa. Si está implícito, si todos queremos a un persona buena gente, ¿por qué las cosas en esas listas parecen pesar más?

Sí pesan más. Una muestra es la declaración frecuente que hacemos al terminar una relación. Decimos “Ahora quiero alguien que sea ________”, muchas veces en respuesta a lo que tuvieron antes y no resultó. Buscamos lo contrario a la persona con la que tuvimos una mala experiencia. Si estaban con el deportista, ahora quieren el intelectual, y si estaban con una persona celosa, ahora quiere una indiferente. Pero después que nos jode un puerco amoral, no aplicamos lo mismo. Rara vez escuchamos “Mi pareja anterior era un asco de persona, ahora quiero una buena persona, no importa tanto lo demás. Alguien me trate bien”. Quiero que le guste esto, quiero que haga esto, quiero que me lleve allá, quiero que hagamos tal cosa, quiero que me haga sentir así. Nunca “Quiero un tipo decente”.

La compatibilidad entre personas nunca será (ni debe ser) perfecta. Habrá cosas que tenemos en común con nuestra pareja y otras que no, y algunas cosas nos gustarán de ellos mientras que otras nos dan ganas de escupirle en un ojo (cariñosamente, claro). Una buena relación se construye sobre confianza, intereses comunes (importantes), y buen sexo. Una mala relación se construye sobre rasgos y gustos sin importancia. Escoger una pareja también significa aceptar diferencias y deficiencias. Quieres un hombre que lea, le guste viajar y probar deportes extremos, pero el que conseguiste le encanta leer desde el confort de su sofá. Lo aceptas y sigues adelante con tu relación. Eso lo entiendo. No se puede ganar todas las batallas, y hay muchas que debemos negociar.

En esas listas de arriba, es comprensible que todos esos elementos puedan ser negociables. Lo sorprendente es que “Buen ser humano” lo sea también. Es el único elemento que no debería serlo, pero parece que estamos dispuestos a ignorarlo si la pareja cumple suficientes de las cosas inútiles de esas listas. Quiero dejar claro que no pienso que haya nada de malo en las cualidades mencionadas. No hay nada de malo en ser emocionante, intenso, profundo, sensible, y todo a la vez, etc. La línea que quiero marcar es entre lo verdaderamente necesario e importante –ser una buena persona– y todo lo demás que deberíamos llamar “buenas cualidades, que nunca sobran, y a la vez por sí solas no sirven de nada”.

La prueba de que lo importante es negociable no está sólo en la ausencia de esa cualidad en la típica lista de mercado de la pareja perfecta que escuchamos siempre, sino en que más allá de las palabras, rara vez lo vemos en la práctica. Hombres y mujeres idiotizados por una cantidad de cualidades sin verdadero significado y que no sirven de nada, mientras se mantienen ciegos a la ausencia de la más básica bondad humana.

Hay ejemplos específicos para ambos sexos. Las mujeres siempre se quejan de que muchos hombres sólo se interesan en mujeres brutas, fáciles, que estén buenas, o que nunca se nieguen a un viaje espontáneo a la playa a las tres de la madrugada, en detrimento de las inteligentes y serias (para este caso, añadan una tercera categoría de cualidades: físicas). En cuanto la personalidad y la disposición, hablan de una mujer “guerrera” (en castellano venezolano: intensa, y no se niega a nada por miedo, por aburrida, o por “el qué dirán”, etc.).

Las mismas mujeres que se quejan de eso hacen lo mismo sin darse cuenta: se interesan sólo en hombres por su apariencia, sólo que en este caso no son sólo apariencias físicas. Se interesan por el hombre emocionante, interesante, profundo, enérgico y que comparte algunos de sus gustos. Esas cosas se identifican primero, y terminan pesando más que lo más básico.

No soy psicólogo (y eso no impedirá fingir que lo soy), pero me parece que la idea de que necesitemos que otra persona –un agente externo– nos rete y traiga emoción a su vida puede ser señal de algún vacio emocional que otra persona no podrá llenar. Ese es un tipo de responsabilidad que debemos poder llevar solo, e idealmente compartir con una pareja, pero no subcontratarla a otra persona. Si necesitan de alguien que los impulse, los emocione, que le de tracción a su vida, quizás necesiten más un psicólogo que una pareja.

“Es que la gente buena muchas veces es también la más aburrida”. Es cierto. Entiendo que hay gente que declaró toda su personalidad una zona libre de carisma. Hombres y mujeres buenos son descartados constantemente por ser supuestamente aburridos. Pero no es una excusa para que dejen que la persona emocionante los joda mientras ignoran al bueno por no ser tan interesante o emocionante.

Hace unas semanas fui a una boda en la que uno de mis mejores amigos y su esposa compartieron la mesa con una Amiga y su Novio. Ella es la Robin Hood de la Vagina, que la entrega a malhechores y perdedores que nunca deberían estar siquiera cerca de una mujer como ella. Los vi desde mi mesa reírse todos juntos por horas. Al día siguiente hablé él:

- ¿Qué tal anoche? Te vi cagado de la risa con Amiga y Novio toda la noche.
- La pasamos buenísimo, estuvimos jodiendo toda la noche, cagados de la risa toda la boda con Amiga y Novio, demasiado divertidos los dos.
- ¿Y qué tal Novio? Yo casi no lo conozco.
- Un patán.

Aunque no lo crean, pocas personas pueden ver las cosas con esa claridad. “Es un patán divertido”. La mayoría se deja cegar por lo llamativo y lo brillante, como un bebé hipnotizado cuando le sacuden unas llaves enfrente.

No es fácil identificar un coño de madre a simple vista (excepto para mí). Aprendemos a golpes. Pero después de unos meses con alguien, consciente o inconscientemente, sabemos si hay algo malo en una persona. Es como adoptar de la perrera un pitbull que fue entrenado para peleas y maltratado. Sabemos que el perro puede ser un monstruo malvado, fiero, y salvaje, pero lo ignoramos bajo dos esperanzas: Que podemos cambiarlo, o que al menos no nos agredirá a nosotros porque somos quienes lo alimentan. La realidad es que no importa cuánto lo entrenes y alimentes, el pitbull un día te tratará como un zapato viejo y se cogerá a tu amiga de las tetas grandes.

17 comentarios to “Creí que los adultos seríamos más inteligentes”

  1. Yo agregaría quienes, si bien caen en el caso que describes en el post (de alguna forma u otra), sustituyen la decencia por otras cualidades que creen sinónimas a decencia: que no sea chavista/opositor sería la más común (y una que te faltó mencionar en el post). Católico/ambientalista/blablabla serían otras.

    No digo que sea malo eso; en este país tan politizado, si buscas paz y tranquilidad estaría bien saber algo como la tendencia política/filosófica/social de tu pareja, y que eso sea un filtro a la hora de elegir, pero llegamos al extremo donde puedes sustituir divertido por chavista/opositor en tu cuento de Amiga y Novio y la historia sería exactamente la misma.

    Lo he vivido de cerca, como espectador, tal cual el cuento de Amiga y Novio.

    No sé si alguien más comparte eso, pero a mi alrededor está comenzando a ser usual.o tan usual como lo que expones, pero sí lo suficiente para que sea notable.

    Y me está comenzando a molestar bastante.

    • Lo que no entiendo: por qué nicolailobachevscki quiere meter el tema político que, en este tipo de escrito, no pega, queda impostado. ¿Por qué el cortar la nota con la trillada relación chavista/opositor? Todo lo quieren comparar de esa forma y eso fastidia. Nada personal, nicolailobachevscki, es sólo mi punto de vista.

      • Creo que lo que lobachevscki quiere decir es precisamente lo que tú reclamas. Él se está quejando de la gente que incluye temas políticos, religiosos, o ideológicos en decisiones o impresiones personales. Por otra parte, tu te quejas de que él está metiendo el tema político donde no debería estar. No es eso lo mismo?

        Creo que la mejor manera de describirlo es con una conversación imaginaria:

        Petra: Qué fastidio con esa gente que mete la política en todo!
        Juana: Coño Petra, para qué te pones a hablar de política!? Tú siempre hablando de política!
        Petra: No estoy hablando de política! Sino que no me gustan que metan la política en todo. Estoy diciendo lo mismo por lo que tú me reclamas.
        Juana: Pero ya haz mencionado la palabra política 3 veces, cómo que no estás hablando de política?
        Petra: Si te digo “No me gusta los carros rojos”, no quiere decir que esté hablando del color rojo, sino de una manera en la que no me gustan los carros. Si te digo que no me gusta la gente que siempre vincula todo la política, no estoy iniciando una conversación sobre política, sencillamente estoy describiendo algo que no me gusta en la gente. Las conversaciones se tratan de Gente y Carros, no de Políticas o el Color Rojo.
        Juana: Ah, ok.

        • Eso mismo. Entiendo la postura de José, pero el diálogo expuesto arriba aclara mi posición.

    • Y cuanto a de usual, te apoyo y comparto tu punto de vista. El país está así y esa relación Amiga y Novio se convierte en una pesadilla interminable.

    • (Nota: este comentario era en respuesta al primer comentario de nicolailobachevscki y por alguna razón apareció como respuesta a José)

      De acuerdo.

      Por mí parte, yo sí caigo en la manera de pensar “No me imagino que una persona de tal tendencia política”. Triste, pero cierto. Aunque reconozco que no he estado en posición, o no he tenido la oportunidad, de probar la dureza de mi postura. Pero al menos no peco de lo contrario: De pensar que porque una mujer tiene las mismas inclinaciones políticas que yo, eso quiera decir que nos puede ir bien como pareja.

      En mi caso particular, mi novia y yo compartimos en términos generales la misma tendencia política. Pero hemos tenido grandes desacuerdos y discusiones cuando analizamos algunas ideas/situaciones e involucramos opiniones ideológicas. 10 minutos después, nadie recuerda nada, y seguimos contentos como si nada.

  2. Jajajaja, sobra un “decencia” en el primer párrafo y ahora me molesta la vista leerlo.

  3. “Robin Hood de la Vagina”, solo con eso valio la pena el post.

    • Como le respondí a alguien en twitter: No tengo vergüenza en admitir que estoy orgulloso de esa frase jeje

  4. Excelente. Qué bueno está tu texto, Pedro. Disfruté mucho la lectura. Muchas gracias por compartir este escrito. Saludos.

    Nota aparte sobre los comentarios:

    Lo que no entiendo: por qué nicolailobachevscki quiere meter el tema político que, en este tipo de escrito, no pega, queda impostado. ¿Por qué el cortar la nota con la trillada relación chavista/opositor? Todo lo quieren comparar de esa forma y eso fastidia. Nada personal, nicolailobachevscki, es sólo mi punto de vista.

  5. La mayoría de mis amigos y familia no conocen a mi novio, sólo los que han venido a visitarme. Cuando me preguntan: “¿Qué tal el árabe ese, el novio tuyo?” la mejor respuesta que he encontrado es: “increíblemente, este sí es un buen tipo. Y, btw, es canadiense”
    Sí, el Robin Hood de la vagina es para estar orgulloso.
    ¡Qué fino que volviste!
    Cheers!

  6. “Robin Hood de la Vagina” – Epico.

    El resto del texto es asi, reflexivo. I like it. Nos preocupamos por cosas que quizas no son las que deberian privar sobre lo mas importante: compartir el tiempo con un buen ser humano. Y que tenga buenas tetas.

    Cheers.

  7. Hola, interesante post. Creo que plasma lo que sucede en líneas generales aunque también yo creo que hay mucho del tema cultural en lo que planteas porque en otras culturas del mundo las cosas no son tan superficiales. Yo soy venezolana pero llevo más de 10 años fuera de Venezuela, viviendo en Europa y aquí las cosas son muy distintas. Curiosamente yo sólo he tenido parejas venezolanas fuera de venezuela porque siempre me ha parecido más fácili entenderme con alguien q conozca mi background cultural y porque hay ciertos valores culturales q para mí son muy importantes y q sería complicado para mí llevar con un hombre de otra cultura, pero tampoco se me ha dado la oportundiad de estar con hombres de otras culturas así q no sé a ciencia cierta cómo me resultaría eso.

    Yo la verdad no soy del tipo de mujer q juzga por esas cualidades idiotas de “hombre inteligente, divertido, etc.” sino que sí apuesto más por lo de estar con alguien q sea buena gente y q más q gustos comparta los mismos valores q yo. “Hombre respetuoso, cabal, honesto, colaborador, trabajador, afectivo.” Creo q eso es por lo q hay q apostar porq el resto de las cosas vienen y van.

    A parte de eso creo también que la mayoría de nosotros, por la forma en que nos han educado o por la cultura a la q pertenecemos (y en este caos me refiero a los venezolanos) tenemos ocmo un chip, sobre todo las mujeres, que nos dicta q necesitamos q venga una persona a ocmpletar nuestra vida y a llenarnos los vaciós q tenemos cuando en realidad nosotros no necesitamos a nadie para ser felices y somos seres completamente enteros y perfectos por nosotros mismos. Pero nadie piensa así, todos pasamos la mitad d enuestra vida buscando a nuestra “media naranja” y queriendo una pareja q nos complete cuando en realidad si nos ocupáramos de sentirnos completos por nosotros mismos nuestras relaciones personales ocn el resto del mundo serían mucho más sencillas y fluidas.

    En cambio le ponemos esa carga a los demás, esperamos q venga otro a hacernos felices y nos llenamos de expectativas absurdas y nos arrechamos cuando el otro no es como nosotros queremos o esperamos q sea. HELLO? Por qué tienen los demás q llevar esa cruz encima? Cada uno q cargue con su cruz!! Este es un post sobre el q estoy escribiendo en este momento, espero publicarlo en breve! Un saludo!

    • También viví en Europa, pero menos que tú, unos 4 años. No tuve novia venezolana en esos años (la verdad donde viví conocí muy pocas).

      Es un problema cultural? No sé, lo dudo. La cultura seguramente juega algún papel, pero no creo que sea preponderante. Con eso no quiero decir que la situación que describo sea universal y pueda aplicarse en todas partes del mundo letra por letra, pero sí creo que la idea principal (“No prestar atención a lo verdaderamente importante: la calidad humana del la potencial pareja”) sí se puede traducir a otras culturas. Yo me concentré en lo que he visto, pero quizás la lista de adjetivos, cualidades y gustos que describí en el el primer y tercer párrafo se pudieran cambiar por cualquiera otra cosa y seguiría encajando con el resto del ensayo. Dependiendo de la cultura, puedes cambiarlo por posición social, estatus económico, ideología, manera de vestir, etc, y lo demás sigue siendo válido.

  8. “No soy psicólogo (y eso no impedirá fingir que lo soy), pero me parece que la idea de que necesitemos que otra persona –un agente externo– nos rete y traiga emoción a su vida puede ser señal de algún vacio emocional que otra persona no podrá llenar. Ese es un tipo de responsabilidad que debemos poder llevar solo, e idealmente compartir con una pareja, pero no subcontratarla a otra persona. Si necesitan de alguien que los impulse, los emocione, que le de tracción a su vida, quizás necesiten más un psicólogo que una pareja.”

    La “verdad” en pocas palabras ^^

  9. Encontrar a una persona con las características de esa lista de cualidades del “hombre perfecto”, aunque cuando no lo conoces parece lo mejor, no significa que en la práctica sea así. El ser humano a veces tiene un desconocimiento de si mismo directamente proporcional a la cantidad de elementos de esas fulanas listas. Muchas veces aquello que aparentemente creemos “necesitar” para ser feliz en realidad nunca lo fue. Me recuerda a una vez que me encontré con un compañero del colegio cuando ambos acabábamos de empezar la universidad; él me decía que estaba estudiando Ingeniería civil, que le encantaba esa carrera, que era lo que siempre había querido y que el había nacido para eso; pero que tenía un problema con una materia que no le gustaba para nada. Yo le pregunto cual materia es esa, a lo que el me responde: Matemática. Así y mas incoherente es el ser humano en lo que desea y lo que cree necesitar.

  10. Una vez llegué a escuchar a una compañera de clases, luego de salir con un amigo que se veía bastante bien como prospecto, que estaba “ladillada” porque “era muy buena gente”. Otra amiga le respondió que por personas como ella los tipos se volvían unos HDP. Es una conversación que quisiera no haber escuchado nunca.

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